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Coups de cœur Cultura
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Kiko tiene catorce años, un locutorio con seis computadoras y un ventilador ruidoso como escenario, y una abuela con las rodillas cada vez peor. Su papá se fue a trabajar a Chile hace tiempo y ya casi no llama. Cuando un usuario llamado Kaiser_LP le ofrece doscientos soles por cada cuenta de videojuego con buen rango que consiga sacar a algún incauto del clan, Kiko acepta, dos veces, con desconocidos. La tercera vez el nombre que aparece en la pantalla es el de Tavo: su mejor amigo desde el colegio, el que le prestó su primer control cuando Kiko todavía no tenía ni un juego instalado.
Antes de que pueda decidir qué hacer, la pantalla del locutorio se llena de estática y de cuadraditos de colores, y algo —alguien— empieza a tomar forma encima del monitor. Se llama Ping: casaca deportiva cubierta de parches de auriculares, gorra puesta al revés con una antena que parpadea en verde, como el piloto de un enrutador. Trabaja, dice, con la misma roja que ya visitó a Foco, a Arranque ya Eco en las ciudades donde ellos viven, y esta noche le toca a Kiko: cincuenta y dos minutos de ping, y contando.
Ping no viene a resolverle el problema del dinero. Viene a hablarle de un lag mucho más antiguo que el de su conexión a internet: ese retardo de fondo que hace que, por más que uno cuide a su abuela, ayude a su papá o se porte bien con sus amigos, la señal entre una persona y quien la hizo siga llegando tarde, o rota, o no llegue en absoluto. Con la imagen exacta de alguien que ha pasado su vida frente a una pantalla —paquetes perdidos, servidores, partidas guardadas que no se pueden borrar sin permiso—, Ping le explica a Kiko por qué cambiar de operador, de barrio o de nombre de nunca arregla lo que está roto por dentro, y por qué la única salida real no es algo que él pueda instalarse solo.
Lag es el cuarto y último relato de la serie En Sintonía , una colección de historias cortas ambientadas en distintas ciudades latinoamericanas, donde un adolescente distinto —con un problema distinto, y un lenguaje distinto para nombrarlo— recibe la visita del mismo mensajero bajo un nombre distinto. En Cortocircuito , Arranque e Interferencia , ese mensajero habló de electricidad, de motores y de radios. Aquí habla de conexión, de latencia y de señal, y cierra el círculo de la serie con un audio final que conecta esta relación con el resto.