Las manos blancas no ofenden

Las manos blancas no ofenden
2,99€

ebook

Achat immédiat, sans abonnement.

Le saviez vous ?

Lisez votre e-book sur ordinateur, tablette et mobile grâce aux applications :


Vivlio et Cultura
partenaires pour vos
lectures numériques
Tout est synchronisé
grâce à votre compte
Cultura
Une aide en ligne pour
vous accompagner

Coups de cœur Cultura

Tous les passeurs de culture peuvent partager leurs découvertes !
Tu as aimé ce produit ? Partage dès maintenant ton coup de coeur :

loader
loader
loader
loader
loader
loader
loader
loader

description

descriptif du fournisseur
Las manos blancas no ofenden. Pedro Calderón de la Barca
Fragmento de la obra
Jornada primera
(Salen Lisarda y Nise con mantos, y Patacón, vestido de camino.)
Lisarda: ¿Cuándo parte tu señor?
Patacón: Dentro de un hora se irá.
Lisarda: ¿No sabré yo dónde va?
Patacón: Aunque arriesgara el temor
de su enojo, lo dijera,
a saberlo, te prometo,
o por no guardar secreto
o por temer de manera
tu condición siempre altiva
que estoy temiendo, y no en vano,
cuando aquesta blanca mano,
por blanca que es, me derriba
dos o tres muelas siquiera,
como si tuviera yo
culpa en que se vaya o no.
Lisarda: ¿Tras el ausencia primera,
de que aun hoy quejosa vivo,
segunda ausencia previene?
Patacón: ¿Qué le hemos de hacer, si tiene
espíritu ambulativo?
El no puede estar parado.
Nise: Para reloj era bueno.
Patacón: Y aunque más se lo condeno,
es a ver tan inclinado
que, solamente por ver,
de una en otra tierra pasa,
siempre fuera de su casa.
Nise: Malo era para mujer.
Patacón: Pues nada a ti te pregunto,
calla, Nise; que es en vano
querer de mi canto llano
echarle tú el contrapunto.
Nise: Pues yo ¿qué digo?
Lisarda: Dejad
los dos tan necia porfía,
como veros cada día
opuestos; que es necedad
insufrible; y dime (¡ay cielo!)
¿dónde Federico está
ahora?
Patacón: Mientras que va
disponiendo mi desvelo
maletas y postas, él
salió; no sé dónde ha ido.
Lisarda Pues ya que a verle he venido
donde mi pena crüel,
si algún alivio me deja,
a vista de olvido tanto,
sin que yo sepa qué es llanto,
llegue él a saber qué es queja.
Búscale y dile que aquí
estoy.
Patacón Yo lo buscaré,
bien que dónde está no sé.
Mas Fabio, que viene allí,
quizá lo dirá.
 
Las manos blancas no ofenden

Las manos blancas no ofenden


On vous recommande avec votre achat
Las manos blancas no ofenden

Las manos blancas no ofenden

2,99
+