¿Se puede pecar en Cuba!

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Desde el primer momento el protagonista te invita a sentarte junto a él, en la butaca de al lado para emprender juntos este viaje a Cuba, símbolo de país socialista, donde la revolución iniciada por héroes de la lucha de clases, condujeron al pueblo a soltarse de las amarras de la tiranía del opresor conquistador. Todo un ejemplo anhelado por aquellos que idealizaban la igualdad de clases y el reparto de la riqueza y que han ido quedando en el olvido y empujando al pueblo a subsistir con el ingenio, la magia, la inteligencia que corre por sus venas y no lamentablemente porque sus dirigentes se ocupen de buscar el bienestar del pueblo. Indagando por lo que aún queda de aquella revolución, Antonio encuentra, cómo son muchos los que ya no creen en ella. Siempre se fue mal de arriba abajo y una vez terminada la protección de la potencia soviética y la desaparición del carismático líder, comienzan a escasear los recursos. Hoy día hasta los productos más básicos se buscan cada mañana al levantarse de la cama. Lo peor ya no es la carencia de alimentos. La intranquilidad de no saber nada del futuro inmediato, deja un mundo de incertidumbre que genera una angustia insufrible en las gentes. Todo vale para subsistir y esto significa que muchas mujeres se ven empujadas a ejercer la prostitución, por lo que viajar a Cuba puede ser un destino de turismo sexual. Otros demandan playas, ron o esos míticos puros habanos. Pero ¿dónde está la esencia? Para descubrir a la gente que aquí vive, no hay que ir a los grandes hoteles, restaurantes y locales de ocio, pensados para el visitante y de uso exclusivo para ellos, vetados al cubano por economía y por ser cubano. Antonio recorre el país, vive en sus casas, come sus comidas y todo para constatar que el anacronismo es total. No hay razones para seguir así, aislados del mundo y penalizados por los poderosos. La generación del ‘Patria o muerte, venceremos’, tiene que dejar paso a la democracia y la libertad. ¡Ya basta! Nada está escrito en piedra y el futuro lo tienen que firmar los cubanos.
 
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